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Adaptación de la cocina iberoamericana a la gastronomía halal

12 Ene

Se calcula que existen 1.500 millones de personas musulmanas dispersadas por todo el mundo, donde sólo un 15% se encuentran en sociedades árabes. Cada vez con mayor frecuencia el Islam se extiende en sociedades no musulmanas, como se está produciendo en el caso iberoamericano. Este fenómeno, a la par de llegar con los procesos migratorios también empieza a recibir a personas neomusulmanas que han decidido regresar al Islam tras su socialización en sociedades y familias no musulmanas (cristianas, mayoritariamente).

Ante esta nueva realidad, surgen situaciones nuevas que en ocasiones parecen a priori difíciles de solventar. Ese es el caso de la alimentación y las dificultades que en ocasiones parecen esconderse ante las nuevas circunstancias. Vivir en una sociedad no musulmana implica que la gastronomía sea un handicap cuando no existe una cultura de lo halal, ni un mercado capaz de responder a las circunstancias del colectivo.

Aun así, los mercados internacionales halal están produciendo en los últimos años un empuje que demuestra ser uno de los más dinámicos frente a la crisis de los mercados convencionales, especialmente en el ámbito de la alimentación, también en Iberoamérica. Aunque no siempre es posible encontrar productos con certificación halal, debido al escaso número de musulmanes que se encuentren en el lugar. Por ello, en la medida de lo posible, las personas musulmanas en Iberoamérica intentan adaptar su alimentación y su forma de vida a una licitud acorde al Islam.
En algunos casos, como el español, surgen organismos que atendiendo al cumplimiento y desarrollo del Artículo 14 de la Ley de los Acuerdos de Cooperación entre el Estado español y la Comisión Islámica de España, ponen en marcha una Marca de Garantía Halal capaz de cubrir un aspecto importante de las necesidades de la población musulmana.

Se intenta de esta forma garantizar un modo de vida que permita a la ciudadanía musulmana y no musulmana, alcanzar una calidad de vida mejor, tanto a nivel individual como social.
 
De igual forma, es preciso entender que el Islam es como una plantilla con un campo de aplicación enorme, y en lo que respecta a la alimentación existe una amplia variedad de formas de cocinar, tantas como personas musulmanas existen. Lo cierto es que para aquellas personas que han nacido en contextos donde el Islam no ha estado tan presente, o la trayectoria histórica ha intentado eliminar cualquier herencia pasada, es fácil encontrar que la tradición culinaria utiliza alimentos que no son lícitos en el Islam, como pueden ser el uso de cerdo, alcohol o sangre de animales sacrificados.

Ante estas circunstancias, algunas personas deciden buscar fórmulas para readaptar su vida a su condición de musulmanes sin perder por ello el sabor de determinadas tradiciones. De esta forma, reinventan platos típicos de su cultura utilizando sustitutivos considerados lícitos: cecina de vaca o caballo por jamón serrano; salchichas árabes por chistorra; chorizo venado o ternera por chorizo de cerdo; etc.
 

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Publicado por en enero 12, 2012 en Artículos

 

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